El 16 de febrero, tuvimos la alegría de acoger en nuestra Casa Provincial a un hermosos ramillete de jóvenes de diferentes partes del Perú.
Convocadas por el llamado de Jesús, decidieron darse un tiempo para escuchar su llamada y profundizarla, acoger en su corazón el maravilloso amor de Dios y la invitación a consagrar su vida, tiempo, talentos y juventud a la causa de Cristo.
Sin duda Jesús sigue llamando para extender su reino a todas las naciones y para servirle en los más pobres.
Que Dios, quien ha puesto su mirada en cada una de las jóvenes, las ayude ser generosas en su respuesta.
Mientras tanto sigamos pidiendo al Dueño de la mies, siga enviando más obreras y obreros a su mies.