Dentro de este tiempo privilegiado de la cuaresma, nos encontramos con la figura de Santa Luisa de Marillac, una mujer que amó tanto a Jesús, que llegó a ser mística de ojos abiertos, sensible a toda pobreza y organizadora de caridad, dándose con verdadera entrega y generosidad a los pobres de su tiempo.
Los días de triduo en su honor celebrados en todas nuestras comunidades, anticiparon lo que sería esta gran fiesta jubilar celebrada de un modo particular en nuestra Casa Provincial por toda la familia Vicentina, desde las 5:00 p.m con un Programa Especial en el auditorio en el que pudimos apreciar talento y creatividad con estilo genuinamente vicentino.
Continuemos elevando nuestra acción de gracias por su gran testimonio de apertura al espíritu y disponibilidad al Plan de Dios en su vida y oremos para que Ella, guíe nuestra acción a favor de los más pobres.